Un buen test pre-QH. La Marcha Cicloturista 7 Picos de Requena

Huele a primavera. Se nota en el ambiente. El sol empieza a brillar cada vez con más fuerza, florecen los campos y las carreteras se van llenando cada vez más de ciclistas sonrientes y ligeramente bronceados. Se acercan los meses con mayor actividad en el calendario cicloturista. Junio, Julio, Agosto. El ansiado verano. Muchos, año tras año siguen escribiendo sobre uno de los sábados a mitad del primero de estos tres meses dos letras que son sinónimo de cicloturismo a este lado de los Pirineos: QH, Quebranta-Huesos.

Los más de 7000 participantes que año tras año no faltan a su cita en Sabiñánigo dan buena cuenta de la importancia de esta prueba, que requiere, eso sí, una buena preparación para afrontar los casi 200 kilómetros de recorrido a vueltas por el Pirineo entre Aragón y tierras francesas. Y además, los no agraciados pueden aprovechar cualquiera de las pruebas del mes de Junio o de Julio que analizamos en un par de posts anteriores, con circuitos de largo recorrido para las que la marcha que hoy analizamos podría ser todo un ensayo general, como l’Ariégéoise.

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En definitiva, todos los amantes de pruebas de gran fondo, cuyos objetivos principales se concentran en los meses estivales van planificando ya su calendario, su programa de entrenamiento. Para todos ellos, en Coronando el puerto nos hemos llamado a unos pocos amigos, alguno venido incluso desde Almería como el gran Antonio, y hemos realizado el reconocimiento, de lo que, podríamos considerar, un test ideal para realizar en las semanas previas a la gran prueba pirenaica, la marcha 7 Picos.

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Salida y llegada en la localidad valenciana de Requena. 192 kilómetros, 7 puertos y más de 3000 metros de desnivel acumulado. Las cifras hablan por sí solas. Nos revelan que se trata, sin duda, de una ocasión inmejorable para poder testear la máquina, comprobar motores y poder levantar el pulgar al final del día. Y por si fuera poco, la fecha –26 de Mayo. Save the date!− es más que idónea, ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Sin excusas para los timoratos a cargar las piernas, ni para los puristas del método “caña-caña”.

La Marcha 7 Picos, se podría dividir en general en tres grandes partes, con una distribución de sus picos de 1-3-3. El primer tramo constaría de aproximadamente 60 kilómetros. El punto de referencia es el embalse de Benagéber, por lo que es imposible equivocarse en la dosificación. En esta primera sección, que discurre por carreteras rugosas de pedaleo pesado, hay un continuo sube y baja hasta llegar a la primera dificultad montañosa del día, el Pico del Negrete, con 5,6 kilómetros al 5%. En la zona del puerto el asfalto mejora. Sus rampas son bastante constantes y hay que prestar atención al viento. El día elegido amaneció frío y en algunos tramos de la ascensión el viento se hacía realmente molesto. Tras coronar bajada rápida de unos 5 kilómetros, una serie de repechos encadenados y nuevo descenso, primero de los de pedalear y luego algo más pronunciado, hasta dejarse caer en el embalse de Benagéber, construcción de época franquista que impone en su estructura y dejará a más de uno con un buen tembleque por su tramo adoquinado que adorna el paso de la presa y nos conduce a la segunda parte del trazado.

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Primera parte del recorrido

Hasta aquí, no habrá mayores dificultades. Dada la distancia y la exigencia del recorrido, es muy probable que, exceptuando a los fuoriserie que andarán ya camino de su propia casa, el resto del pelotón cicloturista marche, como poco, en grandes grupos. De ahí en adelante, la cosa ya se complicará, pues nada más pasar el túnel que marca el final del paso por la presa arrancará la segunda ascensión de la marcha.

En esta segunda parte, tendremos que afrontar las ascensiones a Mataparda, el Remedio y las Peñas de Dios. Mataparda es, paisajística y estéticamente, una terrenal maravilla, una ocasión única de contemplar este embalse de Benagéber en toda su extensión, pudiendo contemplar incluso el reguero de corredores que por detrás acechan con una simple mirada de soslayo. Otra cosa es el asfalto. Aquí radica la dureza de este puerto de 5,6 kilómetros al 5%, también con una pendiente muy constante que como máximo alcanzará el 8 o 9%. Se alcanza la cima y se desciende por buena carretera en un descenso muy rápido hasta la localidad de Tuéjar. Un par de repechos a la entrada de la localidad romperán la muelle relajación de la cuesta abajo y, de nuevo, al salir del pueblo, el descenso, vertiginoso aquí, nos conducirá hasta Chelva, donde dará inicio el puerto estrella de la prueba, del que, por cierto, hablaremos largo y tendido durante las próximas semanas.

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Ascensión de Mataparda

En todo este tramo hasta la bajada del Remedio, el firme es inmejorable, y la ascensión a este tercer pico, que recibe su nombre por la ermita que se alza a poco más de un kilómetro de coronar, al menos, tiene este elemento como contraprestación. La ascensión es realmente dura, si bien en su porcentaje total, se ve bastante suavizada por el tramo de unos 250 metros de breve descenso justo antes de los metros finales. 7 kilómetros al 7% con tramos en los que el porcentaje se dispara hasta el 15 y 16%, con una continuidad que hará  que se tengan que apretar los dientes y forzar la riñonada. Subiendo la vista alcanza al sur las sierras vecinas, el camino de vuelta hacia Requena, a lo lejos, los últimos 3 puertos de la jornada. Quizá los primeros ya vayan por allí a estas alturas de la partida. ¿Quién sabe?

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Espectacular curva de herradura en el Remedio

Aquí se recomienda calma, los kilómetros empezarán a pesar en breve, y el Remedio puede pasar una factura que la carretera no dudará en cobrarse en cualquiera de las zonas que nos quedan por delante. Y por si fuera poco, su descenso es de lo más escaso. Enseguida, territorio comanche, nos aproximamos a la localidad de Ahillas, el asfalto empeora, y las Peñas de Dios, con sus característicos molinos de viento, nos vigilan en el horizonte, desafiantes, cual gigantes quijotescos. Y si uno no ha guardado a su Sancho particular, a su fiel escudero, que prepare su mejor sonrisa y comience a hacer amigos. Hasta coronar las Peñas de Dios, quedarán 25 kilómetros por delante, con un sube y baja constante en el que es obligatorio dar pedales. Un terreno pestoso donde el viento afila y mina la moral. Con fuerza se puede hacer relativamente rápido, sólo y debilitado se convertirá en una tortura psicológicamente propia de la Guerra fría y las películas de espías.

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Tramo final del Remedio

Cuando se corone, por fin, se bajará rapidísimamente hacia Villar del Arzobispo. Desde aquí, el último tramo, el que pone las cosas en su sitio, el que exprime al corredor. Desde esta localidad hasta Chulilla, tendremos por delante un terreno llano, picando ligeramente hacia abajo, de unos 13 kilómetros. Ojo al viento aquí. Lo normal es que pegue lateral, del oeste, lo que significa que más adelante, en los últimos 3 picos de 7, Chulilla, Chera y Requena, podrá aparecer de cara.

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Camino de las Peñas de Dios

A estas alturas es muy probable que el pelotón llegue ya completamente disgregado y que las últimas tres ascensiones se hagan en petit comité. Es importante que cada uno sea capaz de valorar sus fuerzas y medir sus reservas. Strava en este caso muestra datos muy reveladores al respecto. Existe un largo segmento que agrupa las 3 ascensiones finales hasta coronar Requena, el KOM, está en 55 minutos. En nuestro reconocimiento tardamos algo más de hora y media, un tiempo que, si echamos una rápida ojeada, está más o menos en la media. Todavía no se ha acabado. Cabeza, cabeza.

El primero de los puertos es el de Chulilla, 4,2 kilómetros al 5%. Otra preciosa ascensión mirando a esta joya medieval del interior valenciano. Aquí, es probable que sea mejor guardar energías, subir con frescura, pero sin apreturas. Quedando dos puertos, aunque sean relativamente cortos, ya con 160 kilómetros en las piernas la vida ya no es de color de rosa. La bajada hacia Sot de Chera se pasa más rápido que un capítulo de Juego de Tronos. Uno no se ha dado cuenta todavía y ya está picando otra vez hacia arriba. Aquí ya no hay llano. Se sube. Y sólo parte de lo que se sube se baja.

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Ascensión al puerto de Chulilla

Para el Pico de Chera hay que guardar. Es una de esas ascensiones que, sobre el papel, apenas dice nada. 7 kilómetros al 3%. Pero, repetimos, los kilómetros aquí se convierten en un hándicap. En sus inicios la pendiente es bastante constante, llegando a algunos picos de casi el 10%. Después aparece alguna zona de descansillo hasta coronar con nuevas rampas en torno al 5%. Al coronar, breve descenso y a por el último. En Requena es donde ya uno puede gastar sin ningún tipo de problemas. Para los que se vean con más fuerza la parte final de Chera puede servir para comenzar a forzar la máquina y rematar con el colofón antes de iniciar el triunfal descenso hacia la capital valenciana del vino.

El último obstáculo. 5,8 kilómetros al 4%. El porcentaje aquí es algo más suave. Algunos, incluso, se atreverán con el plato grande. Es el momento y el lugar para vaciarse. Buen asfalto y pendiente muy constante harán de este séptimo pico todo un paseo triunfal para los ahorradores energéticos. El que vaya con la mortadela fuera, aún tendrá que padecer unos kilómetros más para respirar. Desde la cima hasta meta unos 12 kilómetros para acabar. Pan comido.

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Mapa del trazado

En líneas generales, se trata de una prueba dura, de resistencia, de ahí su idoneidad para aquellos que deseen medir sus fuerzas antes de la Quebrantahuesos u otros retos de gran fondo de los meses de Junio y Julio. En nuestra opinión, uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta es, sobre todo, regularse en el Remedio y las Peñas de Dios, para poder afrontar la parte final con garantías. Y aquí, calma, cabeza e introspección. El cuerpo nos dirá cómo está y hasta dónde puede llegar. Nuestro consejo general es guardar fuerzas para las últimas dos ascensiones, aunque, como siempre, al final la carretera, pondrá a cada uno en su sitio.

 

Ficha técnica
Fecha: 26 de Mayo de 2018
Lugar: Requena (Valencia)
Kilómetros: 192
Desnivel: 3100 aprox.
Número de puertos: 7 (Negrete [5,6 km al 5%], Mataparda [5,6 km al 5%], El Remedio [7 km al 7%], Peñas de Dios [25 km al 1%], Chulilla [4,2 km al 5%], Chera [7 km al 3%] y Requena [5,8 km al 4%]
Más info: http://www.marchasietepicos.es/

 

 

4 comentarios sobre “Un buen test pre-QH. La Marcha Cicloturista 7 Picos de Requena

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