Alé Cycling Gandía 2017. Un test exigente de inicio de temporada

Todavía con dolores en las piernas y la piel algo quemada por el sol de justicia que aderezó la última parte del recorrido, nos disponemos a escribir esta primera crónica de la temporada 2017. La Alé Cycling Gandía ha sido nuestra primera prueba del año, el primer test de cara a las grandes citas que deberemos afrontar en los meses venideros. El recorrido, con 130 kilómetros, 1900 metros de desnivel acumulado y 3 puertos, no se adaptaba demasiado a nuestras características, pero nos serviría a modo de prueba para ir cogiendo fondo y, sobre todo, ritmo. 800 participantes se daban cita en esta marcha de nueva creación que se adentraba por una zona montañosa de gran belleza, muy cercana a la costa. En este tipo de marchas, todo el mundo suele gastar todo lo que tiene y la velocidad de carrera tiende a estar, a excepción de en el pelotón de los fuoriclasse, siempre en el límite de la capacidad de cada uno.

IMG-20170424-WA0018.jpg

El día amanecía fresco, aunque soleado, con viento moderado, ideal para la práctica del ciclismo. Con salida en la zona entre el paseo marítimo y el puerto de la localidad de Gandía, el pelotón se encaminó como toro saliendo de toriles hacia la localidad de Villalonga, donde arrancaría la primera dificultad montañosa de la jornada, el alto de la Llacuna en su vertiente este, un puerto duro, especialmente en sus primeros 4 kilómetros. Sencillamente espectaculares, con un porcentaje medio cercano al 9% y rampas superando el 14% en algunos tramos. Por méritos propios la Llacuna protagonizará en los próximos meses alguno de nuestros posts semanales dedicados a puertos. Con pequeña avería mecánica incluida al inicio del puerto, tuvimos que remontar posiciones para mantenernos en el segundo grupo. A los galgos se les veía en algún serpenteo allá en las alturas, con alegre pedaleo, y casi sin despeinarse. El resto, nos contentábamos con seguir consumiendo metros y alcanzar el tan ansiado descansillo que se encuentra tras esos primeros 4 kilómetros de inusitada dureza.

IMG-20170424-WA0031
Grupo enfilado en las últimas rampas de la Llacuna

El puerto lo coronamos con fuerza, pero el descenso lo tuvimos que afrontar con extrema precaución. Sin duda, el tramo de bajada de la Llacuna se ha de llevar el triste mérito de ser el peor y más peligroso tramo de carretera por el que hemos transitado nunca en una marcha cicloturista. La organización debería tomar nota de las quejas generales del pelotón por el paso por un tramo en el que la posibilidad de caída es alta, en el que el terreno estaba tan quebrado que los bidones saltaban y hacían aún más peligroso el descenso y en el que, por si fuera poco, aumentan exponencialmente las probabilidades de sufrir una avería mecánica. Si no se puede, no se puede. En el cicloturismo la seguridad habría de ser lo primero.

IMG-20170424-WA0022.jpg
El terrible descenso de la Llacuna

Con el cuerpo con más traqueteo que en una atracción de feria, venía un terreno de falso llano dese el municipio de l’Orxa a Beniarrés, segunda ascensión del día. El puerto tampoco tuvo mucha historia. De nuevo a lo lejos se veía al grupo delantero, el viento empujaba al pelotón y los 4,6 kilómetros al 4,4% de media se hicieron bastante llevaderos. En el descenso de Beniarrés a Castelló de Rugat aparecieron algunos coches en mitad del tramo que dificultaron el paso y la comodidad de los corredores. Somos conscientes −creednos− de la ardua tarea de organizar una prueba cicloturista de estas características, pero en esta serie de sectores es importante que organización y dispositivo de Guardia Civil etc. estén en todo momento ojo avizor para evitar algún desafortunado accidente. Todos sabemos que estas pruebas son abiertas al tráfico, pero esto es algo que seguramente se debería replantear de una vez por todas. Si se cortan calles y carreteras a discreción cuando un equipo de fútbol gana una competición, por insignificante que sea, existe algún tipo de celebración festiva…, ¿por qué no hacer lo mismo en este tipo de pruebas, al estilo de lo que sucede con pruebas del circuito amateur o profesional? Entendemos todos las posibles respuestas, pero con mano izquierda, didacticismo y respeto real y efectivo por este deporte y quienes lo practican, todo marcharía bastante mejor.

A partir de aquí comenzó una zona de continuas subidas y bajadas que hacía mella en las piernas. El cansancio se iba notando, pero había que guardar fuerzas para el puerto final y el tramo de casi 40 kilómetros de descenso y llano hasta la línea de meta en Gandía, marcado en la jornada de ayer por la aparición del viento. Por delante en el grupo delantero los Pata Negra se mantenían, con autoridad, como equipo con más representación. Por detrás, batallas y retos individuales. Superación pasito a pasito. Llegamos al puerto de Pla de Corrals, último escollo. La primera rampa impresiona, 17%. Las piernas todavía tienen gas. Vamos para arriba, coronamos y encontramos un viejo amigo y buena colaboración para el sector de regreso a Gandía. De nuevo, en el descenso, desbarajuste organizativo. Coches de cara en mitad de la bajada, nadie de la organización por ningún lado, y, por si fuera poco, algún vehículo infiltrado también en el sentido de la marcha. Conductores asustados, ciclistas cabreados. Detalles que tienen que ser mejorados, situaciones que debería evitarse, especialmente en los tramos de bajada de los puertos. En el paso por Tavernes de la Valldigna hasta llegar a la CV-605 también hubo una serie de situaciones que conviene no generalizar en este tipo de pruebas. La idea de los voluntarios ofreciendo agua como en el Tour de Francia es algo incomprensible en el circuito cicloturista. Como siempre, la responsabilidad en estos casos ha de recaer en dos partes, de un lado la organización, de otro los participantes.

IMG-20170424-WA0019.jpg
Última ascensión del día

Aquí va una pequeña crítica constructiva para una y para los otros. Los segundos no pueden permitirse el lujo de tirar los envoltorios de geles, barritas y demás alimento a lo largo del recorrido. Eso es ensuciar. No me los imagino sentados en el sofá de casa comiéndose una barrita y tirando el envoltorio al suelo. Pues lo mismo, sobre la bicicleta. En cuanto a la organización, estuvo bien al recordar que no se hicieran este tipo de cosas, pero con el detalle de las botellitas de agua fomentaron, de forma involuntaria, justamente lo contrario, ya que muchos corredores, después de haber consumido el agua, arrojaron la botella de plástico donde pillaron. Como participante no está bien en absoluto. Si exigimos mejoras, también hemos de mostrar una actitud respetuosa y ejemplar para con el entorno.

Y volviendo de nuevo a la marcha, encauzamos el tramo final, larga recta de vuelta a Gandía. Quien guardó fuerza, pudo tirar de su grupo de ahorradores de energía a rueda y llegar antes a destino, quien no, tuvo un buen terreno para acercarse como buenamente podía a la línea de llegada. También en este tramo observamos numerosos problemas con coches y bicicletas, vehículos en el sentido de la marcha y un gran caos en el tramo de la carretera rugosa que conduce hasta la circunvalación de las urbanizaciones marítimas de Gandía. De nuevo, si no se puede, no se puede. En un fin de semana con el lunes festivo en la vecina ciudad de Valencia el trasiego de coches a medida que el pelotón se acerca a Gandía se hace más intenso.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Al final, por delante todo se resolvió al sprint con victoria de José Mariano Tejeda, que levantaba los brazos tras prácticamente cuatro horas de batalla. Siguiendo al grupo cabecero, rosario de grupos y grupúsculos que fueron cruzando la línea de meta hasta el paso del último corredor. A partir de ahí, reencuentro con amigos, intercambio de impresiones y a pensar en el siguiente objetivo.

DSC_0585.JPG
Tejeda levantando los brazos

En líneas generales, fue una prueba con cierta exigencia en la que se veían las ganas de carretera propias del inicio de temporada. La ascensión a la Llacuna fue el tramo más espectacular de la prueba, aunque su brillo se vio empañado por la peligrosidad del descenso. La organización fue deficiente en líneas generales. Como siempre, hay que destacar el papel de los voluntarios, pero hubo demasiados aspectos a modificar o mejorar. De todo se aprende. Seguiremos pedaleando.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

NB: Recordad que podéis seguirnos en nuestra página de Facebook (@coronandoelpuerto) y en Twitter (@CoronandoPuerto) e Instagram (@coronandoelpuerto).

Un comentario sobre “Alé Cycling Gandía 2017. Un test exigente de inicio de temporada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s