Un futuro final de Vuelta a España. Picón Blanco

En la antigüedad griega los más respetados gobernantes y generales solían preguntar al oráculo de Delfos acerca de lo que les depararía el destino. Sus vaticinios unas veces acertaban, otras no tanto, pero sus respuestas, pronunciadas por una sacerdotisa divinamente inspirada por el dios Apolo siempre, absolutamente siempre, tenían un formato ingenioso, atractivo. A eso de los vaticinios, cual oráculo délfico del ambivalente Apolo, nos proponemos jugar hoy en el post semanal de Coronando el Puerto. Nuestra premonición es muy posible que se cumpla, pero de no hacerlo, al menos habremos forjado una historia que merezca la pena leer y que anime a cualquier cicloturista ávido de nuevas ascensiones a dejarse caer por una zona en la que hacer toda una exploración ciclista que un día desvelaremos con pausa en nuestra sección de “rutas”. Hoy nos contentaremos con el final de ese monstruoso itinerario que nos llevará por las montañas de frontera entre Burgos y Cantabria hasta coronar el Picón Blanco, un puerto que, por méritos propios bien podría ser un precioso final de etapa en las próximas ediciones de la Vuelta a España.

PiconBlanco
Fuente: altimetrias.net

Con 8,5 kilómetros y un porcentaje medio del 9,1%, y teniendo en cuenta que ya ha sido final de etapa en la Vuelta a Burgos de este año 2017, nuestro vaticinio no parece ir mal encaminado. En aquella ocasión, en la ronda burgalesa, un intratable Mikel Landa se alzó con la victoria en una cima reasfaltada y engalanada para la ocasión, cuyo descubrimiento para el gran público se lo debemos al infatigable Íñigo Cuesta, el mítico corredor de la ONCE o CSC, inseparable escudero del Carlos Sastre ganador del Tour. Los organizadores de la carrera burgalesa se acercaron a contemplar tan exigente subida que arranca desde el municipio de Espinosa de los Monteros, para adentrarse montaña arriba hasta prácticamente el límite con Cantabria y coronar en una antigua base militar abandonada, cuya única sintonía la producen las gigantescas aspas de los aerogeneradores que en lo alto recuerdan la notable presencia del viento a lo largo de toda la ascensión.

20170809_102039_HDR.jpg
Comienza la fiesta, apenas saliendo de Espinosa

Como otros puertos ya analizados en nuestra web (Lagunas de Neila, Marjana, Mas de la Costa, Bola del Mundo o Cruz de la Demanda), el Picón Blanco no tiene solución de continuidad. Cierto es que existe un camino de servicio de piedra por el que, los que se atrevan con la ascensión en mtb, puedan continuar la ruta justo al punto donde se corona el Portillo de la Sía, uno de los tres preciosos puertos (junto con Lunada y Estacas de Trueba) que unen la comunidad cántabra con la castellano-leonesa y, más específicamente con Espinosa de los Monteros, todo un epicentro ciclista para usar como base en cualquier buena expedición por la zona que se precie.

Diapositiva1
Paraíso a la vista

Pero volvamos al Picón Blanco, el pequeño Mont-Ventoux burgalés que hoy nos ocupa. El porcentaje medio de 9,1% nos avisa acerca de la dureza de un puerto que comienza desde la propia población con un kilómetro suave al 6% en el que, sin embargo, ya tendremos como aperitivo una rampa del 14. Pasado este kilómetro, todo será ya durísimo. Los siguientes mil tendrán ya un importante 8% con picos que, de nuevo superarán las dos cifras. Después, tercer kilómetro de locura, 11% de media con varias rampas al 17% por una larga recta en la que el viento, poco a poco, irá haciendo acto de presencia. De hecho, hasta prácticamente el último kilómetro y medio la carretera apenas virará, adaptándose a la orografía del terreno, quien dará abrigo brevemente ante las inclemencias del viento del oeste en la primera parte, empujándote éste contra el talud después.

IMG-20170809-WA0009
No sabemos qué decir. Todo es bastante duro, sinceramente

El cuarto kilómetro ofrece un breve respiro. Bajamos al 7%. Después, ya no habrá vuelta atrás. Quinto kilómetro, terrorífico, al 12,4%, sexto al 10,1%, séptimo al 9,9% y completamos el octavo al 8,6% para acabar el medio kilómetro restante, de nuevo al 8,4%. En realidad, si eliminamos el primer kilómetro, estaríamos hablando de un porcentaje medio mucho más espectacular y es que, en esos últimos 4 kilómetros y medio encontraremos rampas durísimas por encima del 15%, por lo que no es de descartar que  incluso en algunos momentos nuestro ciclocomputador registre porcentajes del 20%.

20170809_101048_hdr.jpg
Llegada a la parte más abierta

En toda la ascensión el asfalto es bastante bueno, renovado hace muy poco. Hay que tener en cuenta, eso sí, que la zona en general es terreno vacuno, allí el ciclista es el invitado. Así, el llamado asfalto inglés o laminado de boñiga de vaca aparecerá en algunos puntos del trazado. Por otro lado, las condiciones climáticas también pueden dificultar una subida, ya de por sí con un incontestable caché. Del viento, de Eolo, ese gran acechador ciclista ya hemos hablado, pero la lluvia, e incluso el frío –llegaremos a los 1500 metros de altitud y estamos en latitud norte norte−, pueden también condicionar nuestro esfuerzo. Para que se hagan una idea, nuestra expedición del puerto la llevamos a cabo en pleno Agosto. Día de lluvia, frío y viento. Sufrimiento extenuante en Picón Blanco y resto de la ruta cancelada por unas condiciones en la zona que, como se vio en la etapa de los Machucos en la presenta Vuelta a España, hacen aun más épica la práctica de este deporte, siempre que existan unos mínimos seguridad.

20170809_100520_HDR
Parte final en una ‘apacible’ mañana de Agosto

En Picón Blanco, entre sus rampas terribles, uno acaba dando el todo por el todo. No es una ascensión que se pueda hacer regulando. En esas rectas donde el aire sopla con fuerza, la montaña se muestra poderosa ante nosotros. Te exige el 100%. Nos enseña su músculo y su poder. Hacia la parte final sabremos que estamos cerca de coronar cuando empecemos a atisbar en lo alto, una estructura blanca, una especie de enorme caseta, una construcción militar abandonada, más digna de Cuarto Milenio que de nuestra web, que hace todavía más enigmática y encantadora, si cabe, esta magnífica subida que finaliza con un postrero doble curveo para amenizar toda la rectilínea ascensión que acabábamos de afrontar. Landa lanzó aquí su último ataque para dejar en la estocada a David de la Cruz, nosotros nos conformamos con disfrutar de lo sufrido y pensar en alta voz que esta cumbre debe ser final de la Vuelta a España. Lo será. Inspirados por los dioses pronunciamos nuestro oráculo en modernos hexámetros dactílicos: “Más tarde o más temprano el Blanco Picón, en la Vuelta a España será juez, y también parte de excepción”. Que los dioses nos sean propicios.

20170809_095823_HDR.jpg
La antigua instalación militar de la cima

 

NB: Queremos agradecer de manera especial a los amigos de Recorridos Ciclistas Cantabrias por habernos permitido utilizar la magnífica imagen que tomaron en el paso de la Vuelta a Burgos por Picón Blanco y recomendamos encarecidamente la visita a su web: http://recorridosciclistascantabria.blogspot.es/

5 comentarios sobre “Un futuro final de Vuelta a España. Picón Blanco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s