El rey: Tourmalet (cara Luz-Saint-Sauveur)

El silencio de la montaña te envuelve, te deja sólo, con una voz en tu interior que te empuja a seguir, a continuar con tu camino, embelesado por el entorno, embrujado por el húmedo perfume que lleva el viento, embriagado por el dulce néctar del triunfo personal. Es el final del Tourmalet, como ecos atrapados en el continuum espacio-tiempo un poderoso halo de energías, de emociones, de alegrías y sufrimientos se percibe al coronar el coloso, la leyenda, el rey de reyes, el puerto al que todo ciclista debería peregrinar al menos una vez en su vida.

En otros casos similares en nuestra web, cuando hemos afrontado puertos que merece la pena ascender por sus dos vertientes como la Quesera o Navacerrada nos hemos conformado con dedicarle un único post, pero el Tourmalet, el rey, bien merece una entrada por cada una de sus caras, un tributo, muestra de respeto y homenaje al más puro estilo medieval que, como fieles vasallos, le ofrecemos. Así, en esta primera entrada analizaremos la cara oeste de esta ascensión pirenaica, sello de calidad en cualquier pasaporte ciclista.

Tourmalet1
Fuente: altimetrias.com

Por esta cara occidental, el Tourmalet arranca desde la localidad de Luz-Saint-Sauveur, una de esas poblaciones de los valles pirenaicos en las que se mezclan los amantes de la naturaleza, con los de la montaña y los de las dos ruedas; con negocios reversibles, con motivos y productos invernales para la estación de la nieve y el esquí, y herramienta de lo más variopinto para el estival deshielo. Desde allí, tendremos casi 19 kilómetros hasta coronar a más de 2000 metros sobre el nivel del mar este coloso pirenaico que, sin ser el puerto más duro de la cordillera, ni el más largo, ni probablemente el más bello, atesora en cada uno de sus metros la verdadera y enigmática esencia del ciclismo.

La historia del Torumalet se empieza a escribir ya en el siglo XI, cuando la duquesa Beatriz de Bigorre necesitó de un acceso para poder cobrar los impuestos de los habitantes de Barèges. La pela era la pela también en el Medioevo. Siglos más tarde, el camino se fue adecentando y consolidando como zona de paso entre los valles del Adour y la Gave de Pau. La primera vez que el Tour de Francia se atrevió a pasar por la cara que hoy nos ocupa corría el año 1910, en una etapa de 215 kilómetros, con una doble ascensión al Tourmalet. Octave Lapize tiene el gran honor de ser el primer ciclista en franquear en primera posición este mítico paso de montaña. La “cariñosa” frase Vous êtes des assassins! con que Lapize agradecía el descubrimiento a los organizadores de la ronda gala dejaba clara la dureza de esta mítica cima, que en una época mucho más reciente vivió la titánica batalla entre Alberto Contador y Andy Schleck con victoria de este último, sin diferencias, en un emocionante final de etapa del Tour de 2010 con continuos ataques del luxemburgués en una épica jornada de ciclismo.

20170830_155651_HDR
Salida de Luz-Saint-Sauveur

Los números del puerto, por sí solos, demuestran ya la dureza de una ascensión que a cualquiera, aun estando bien preparado, le puede resultar eterna. 18,8 kilómetros al 7,47%, con un asfalto bueno, muy bueno en la mayoría del trazado, pero con un porcentaje constante, pesado, agobiante incluso en algunos tramos. Las exhibiciones, mejor dejarlas para el final. El Tourmalet no perdona y el famoso “Tío del Mazo” aguarda en cada curveo, esperando al cicloturista despistado, estrangulado como ciervo asustadizo por una boa constrictor negra de asfalto que le oprime a cada pedalada hacia su cima.

Esta cara del Tourmalet se puede dividir en dos secciones bien diferenciadas por el trazado de la carretera y por la abertura de la misma. El primer sector consta de los primeros 8 kilómetros aproximadamente, hasta la localidad de Barèges. En este sector la carretera está algo más concurrida, más allá de Barèges sólo los intrépidos y algunos vehículos de turistas se aventurarán a seguir serpenteando entre las faldas de tan atractiva montaña. El viento, depende del día, puede llegar a soplar con fuerza en este tramo en el que poco a poco el porcentaje se situará en torno al 7% en unas largas rectas que permiten intuir el trazado del recorrido de la carretera, siempre en paralelo, a la derecha del río Bastan. El porcentaje, en todo el puerto en general, será bastante constante, pero encontraremos tramos que superen claramente el 10% en algunos tramos. El primero de ellos lo hallarems pronto, entre el kilómetro 3 y el 4, después hasta Barèges seguiremos el camino aumentando paulatinamente el desnivel.

20170830_160429_hdr.jpg
El cartel lo dice todo

A partir de aquí, comenzará la segunda parte de la ascensión. Restarán algo más de 10 kilómetros y poco a poco el aire irá mermando su protagonismo, y comenzarán los tramos de curvas, de preciosas curvas, de divinas curvas, capaces de seducir al más convencido de los castos ascetas. Pero ojo que el camino hasta la cima no se convierta en una auténtica Odisea. Al haber atravesado Barèges es probable que lleves más de media hora de ascensión, de inevitable gasto de energía. Bebe y come; que no te atrapen los cantos de sirena que te animan a dar media vuelta y dejarte caer a los infiernos del reto frustrado, ni te venza el cíclope pajarero, devorador de hombres.

Schleck
Schleck y Contador en la ascensión en el Tour 2010. Fuente: cyclingnews.com

En este segundo tramo la cosa se pone seria, pero a la vez hermosa. Aquí comenzó la exhibición del pequeño de los Schleck. Sólo dos kilómetros de estos 10 restantes estarán por debajo del 7%, lo normal será rodar entre el 8 y 9 de cuando en vez algún pico de más de cifras recordará porque este puerto es toda una prueba de fuego para la mentalidad de cualquier cicloturista. A nuestra izquierda nos iremos aproximando poco a poco al Pic de Midi, el guardián y custodio de la ascensión, a la derecha frondosos valles de película se abrirán paso entre las montañas. Nos vamos acercando a los 2000 metros sobre el nivel del mar. Tras una primera zona algo más recta a la salida de Barèges, donde de nuevo encontraremos rampas cercanas al 13%, pronto empezarán los primeros requiebros hasta llegar a los últimos 8 kilómetros, donde el curveo de la carretera nos permitirá hacernos una idea de los metros de desnivel que nos restan por salvar.

20170830_174917_hdr.jpg
Kilómetros finales

En lo alto, la niebla cubre la estación del teleférico, el paso de montaña más famoso del ciclismo, la pequeña tienda de souvenirs y el bar donde poder avituallarse sólo un poco más arriba. Comienza lo interesante con más de una hora larga de ascensión. La vista se pierde en todo el paisaje ante nuestros pies, es hora de disfrutar lo subido. Quedarán todavía kilómetros duros, cansinos, por encima del 8%, con rampas interesantes y un último rampón hasta el tan cotizado monumento ciclista, que hará que la sensación al bajar de la bici sea de auténtico desamparo, de agotamiento casi total, más mental que físico, pero también de inmensa satisfacción. Las últimas curvas a izquierda y derecha son un auténtico regalo, un presente para saborear la consecución del reto que aguarda unos metros más arriba. Los últimos 600 metros hay que hacerlos de pie, no hay otra, simplemente es que son muy duros. El remate de la última curva es la guinda del pastel, de una ascensión que ha contemplado a los más ilustres del ciclismo y a miles y miles de aficionados anónimos venidos desde los confines más remotos del mundo. Los casi 18.000 registros de deportistas en Strava dan buena prueba de ello.

20170830_174923_HDR
Panorámica de la parte final

Más de hora y media después, por fin conseguimos una foto para el recuerdo, una instantánea que guardar en la retina, una imagen que enseñar, de la que poder sentirse orgulloso. El Tourmalet, el auténtico rey del ciclismo, ya aparece en nuestro pasaporte. Reponemos fuerzas, nos abrigamos (y mucho) –cabe recordar que coronamos a más de 2000 metros de altitud- y descendemos en busca del siguiente objetivo. Los Pirineos dan para mucho, si no que se lo pregunten a nuestros amigos de Pirenaica, pero el Tourmalet, el mito, es algo especial. Larga vida al rey de puertos.

20170830_180019_HDR.jpg
Una de las zonas más bonitas del puerto

NB: Podéis ver el recorrido realizado en nuestro perfil de Strava para seguir nuestras aventuras e ir viendo los puertos que aparecerán en nuestra web y, de paso, uniros a nuestro club 😉 Y para más imágenes ciclistas, seguid nuestro perfil de instagram (@coronandoelpuerto).

Un comentario sobre “El rey: Tourmalet (cara Luz-Saint-Sauveur)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s