El puerto ideal. Valdezcaray

En esa loca vorágine en la que últimamente parece que nos hemos atascado en el mundo del cicloturismo de buscar cada vez la rampa más dura, el puerto más exigente y el desafío más extremo –y aquí entonamos nosotros también el mea culpa−, parece que hemos dejado de lado el disfrute, el placer por el placer. No hace falta ser lector habitual de la  Medicine Today ni tener un cuñado experto en curación alternativa para saber los beneficios para la salud que proporciona este hermoso y loco deporte. Y en esta línea, tampoco es necesario llevar al organismo hasta el umbral del colapso total en cada una de nuestras salidas. En ocasiones, hay que hacerle caso al cuerpo, escuchar a tu corazón, como dicen los románticos, y dejarte llevar para disfrutar de un puerto como el que hoy analizamos, Valdezcaray, en la preciosa comunidad de la Rioja y muy cerquita de otro mítico coloso, protagonista de uno de nuestros post portuarios como el Alto de la Cruz de la Demanda.

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Zona inicial. Parte dura

Valdezcaray es el puerto ideal. Bueno, seamos justos, es un puerto y la carretera se pone para arriba. No es recomendable subirlo en triciclo, ni en chanclas. De hecho, es un puerto que presenta unos números nada desdeñables. 14 kilómetros al 5% pueden dar para mucho, pero, obviamente, para ser el puerto ‘ideal’ tenía que tener ese punto de exigencia sine qua non que lo haga meritorio de nuestra sección de ‘puertos’. Esta, como veremos es la primera de las 5 razones por las que Valdezcaray es el puerto ideal.

Valdezcaray por Ezcaray
Fuente: recorridosciclistascantabria.blogspot.com
  1. Sus números: Un puerto de 14 kilómetros ya es un señor puerto –véase Puertomingalvo−. Y un 5% de pendiente media indica que no es una ascensión del todo fácil. De hecho, forma parte de la historia del ciclismo por subirse en cronoescalada en las Vueltas a España del 89 (victoria de Perico Delgado), 90 (triunfo de Jean-François Bernard) y 91 (Fabio Parra, vencedor de etapa) y en dos etapas en línea: la primera en 1988 con triunfo para el irlandés Sean Kelly y en 2012 con Simon Clarke levantando los brazos. Otro dato a tener muy en cuenta es la cantidad de tramos igualando o superando el 10%. La mayoría al inicio, aunque también en el último kilómetro encontramos una interesante traca final.
  2. Su perfil: El segundo de los motivos es que Valdezcaray es una ascensión en la que los deberes, como alumnos aplicados, los habremos de hacer al principio. Los 7 kilómetros iniciales suponen la parte más dura del coloso riojano. Los primeros tres mil son realmente duros, con rampas de hasta el 12% donde, a pesar del buen asfalto, la bicicleta parece cogerle cierta querencia al piso. En este primer sector el porcentaje medio no bajará del 8% y nos dejará cierta sensación de fatiga en las piernas. El constante curveo nos conducirá a unos kilómetros algo más suaves, pero siempre por encima del 5% hasta llegar a la curva a izquierdas en la que se atisba el corte de la carretera en la ingente masa rocosa que forma el macizo que da cobijo, allá en lo alto, a la estación de esquí, objeto de deseo en esta ascensión. A partir de la susodicha y con medio puerto en el bolsillo, el porcentaje irá suavizando y, quien tenga fuerzas, podrá cargar el plato y subir el ritmo, quien no, poner molino en modo on y disfrutar del paisaje. Hasta coronar a más de 1500 metros sobre el nivel del mar, tendremos una concatenación de kilómetros suaves, ideales para la cronoescalada, con un último regalo al 10% casi llegando a la cima.
  3. La carretera: La tercera razón es la propia carretera por la que discurre el puerto. Quienes quieran realizar un descubrimiento monopuerto –¡Sosos!− pueden ascender desde Ezcaray, vía la LR-415, y tomar el cruce a izquierdas, perfectamente indicado, hacia la estación de esquí. Para los más aventureros, proponemos salida desde Ezcaray, ascensión al Alto de la Cruz de la Demanda y remate en Valdezcaray para retornar al punto A, como hicimos en nuestra ruta para conocer ambos puertos. La LR-416 es una carretera ancha, con buena señalización, que únicamente conduce a la estación de esquí de Valdezcaray, lo que significa que en época tardo-primaveral y estival se halla poco frecuentada por tráfico rodado. Ascensión, pues de subida y bajada, como otras tantas ya relatadas en nuestra web (Bola del Mundo, Lagunas de Neila, Marjana, Mas de la Costa o Picón Blanco). Además, el estado del firme es excelente en la práctica totalidad de la ascensión.
  4. El paisaje: La cuarta razón es de carácter hedonista y visual. En el peor de los casos, puede ser que el día aparezca con niebla, como nos sucedió a nosotros, y amenazando lluvia. Pero incluso así, el puerto mostrará una belleza sin parangón. A medida que cogemos altura y el serpenteo arbolado se despeja, contemplaremos dirección este una estampa aventajada de la Sierra de la Demanda y en la segunda parte del puerto el corte de la carretera a lo lejos dejará hacernos una idea de todo lo que nos resta. A la bajada, en algunas curvas la panorámica de la villa de Ezcaray merece una parada obligatoria. Mirador ideal del Río Oja, abajo en el valle, Valdezcaray agradece su visita con imágenes propias del National Geographic. Eso sí. Las vacas suelen asistir a dar ánimos a los ciclistas al borde de las cunetas. Cuidado con las locas bajadas, no vaya ser que el chuletón nos lo comamos crudo.
  5. El descanso: La última razón para considerar Valdezcaray el puerto ideal es su cercanía, precisamente, al municipio de Ezcaray, una joya en los márgenes del Camino de Santiago, que bien merece una visita. Pasear por sus calles y sus plazas porticadas o junto al ya mencionado río es todo un placer para el espíritu. Y joyas arquitectónicas como la Iglesia de Santa María la Mayor, construida entre los siglos XII y XVI, o la Ermita de Nuestra Señora de Allende, de época Barroca, bien merecen una visita sin el traje de luces. Y la recuperación se redondea con una buen yantar: chuletas, patatas a la riojana, caparrones, pimientos rellenos, bacalao a la riojana… Popularmente se dice que en el norte se come muy bien. Y el dicho se hace bueno en este rincón riojano, donde pasar un fin de semana ‘romántico’ y descubrir en pareja –tú y tu bici, que tres son ya multitud− el puerto ideal, de nombre Valdezcaray.
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Ezcaray, desde uno de los balcones de la bajada

PD: Dedicamos este post con todo nuestro cariño y amor a los compañer@s sentimentales, novi@s, maridos y mujeres de tod@ cicloturista que soportan estoicos nuestra pasión por este bendito deporte. Les debemos a tod@s ell@s un fin de semana en Ezcaray 😉

2 comentarios sobre “El puerto ideal. Valdezcaray

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