El Pico del Remedio. Una solución al ‘mal del ciclista’

La conversación se puede dar en cualquier reunión de amigos, en cualquier bar, en torno a cualquier mesa de cualquier lugar del mundo. “¿Y cuántos kilómetros dices que haces en bicicleta?” “No sé, depende del día… 100, 150, 200…” “¡Madre mía! Estás enfermo” Sin duda, claro que estamos enfermos y cada día somos más los pacientes que, aquejados del ‘mal del ciclista’ evitamos acudir al médico de familia o saturar las urgencias del hospital más cercano. Los síntomas son livianos en un principio: segregación incontrolada de serotonina, fatiga (en algunos casos extrema), mejora del sistema cardiovascular, tonificación  muscular desmesurada y eventual insomnio derivado de los madrugones para salir a montar con la grupeta.

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Fuente: altimetrias.net

Para este ‘preocupante’ cuadro clínico, la medicina general recomendada es un artilugio metálico en sus diferentes variedades con dos ruedas ensambladas creando un irresistible medio de locomoción que deviene una auténtica pasión y debe ser administrado en grandes dosis. Existen, además, otros paliativos que, por sus efectos terapéuticos son especialmente prescritos día a día por once de cada diez médicos. Nos referimos a los puertos, esas inclinaciones de la carretera cuyos efectos sobre los aquejados por el ‘mal del ciclista’ reviste mejoras del todo significativas en la mayoría de casos.

Y entre estos puertos −¡oh, caprichoso destino que con las palabras juegas!− el Pico del Remedio aparece como eficaz medicina para este tan mal extendido. Ubicado en la localidad valenciana de Chelva, en el interior de la provincia, el Remedio presenta 7,8 kilómetros con un porcentaje medio superior al 6,5 % y con procelosas rampas que llegan en algunos casos al 14%. Este medicamento no necesita receta, ni consulta con un farmacéutico, ni lectura de prospecto previa, basta con llegar a pie de puerto, estar dispuesto a sufrir y disfrutar del recorrido propuesto.

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Algunos enfermos aquejado por el ‘mal del ciclista’

La CV-346, entre Chelva y la pequeña población de Ahíllas, es la carretera por la que discurre este puerto, protagonista destacado de la Marcha cicloturista 7 Picos de Requena que se celebra cada año con salida y llegada en la capital valenciana del vino a finales del mes de Mayo (más info sobre la marcha en nuestro post de las marchas de Mayo o en nuestro análisis del recorrido). Los casi 8 kilómetros de ascensión lo convierten en una cota a tener en cuenta. Tras abandonar la localidad de Chelva buscaremos la carretera que serpenteando entre la montaña nos llevará hasta Ahíllas previo paso por la Ermita del Remedio, construcción del siglo XIX que da nombre a la ascensión y que se erige sobre un terreno santificado desde finales de la edad media a diferentes santos que, aun hoy día, empujan y protegen a los ciclistas hasta la cima. Desde el principio, al fondo, observaremos la característica efigie pétrea de este macizo, esperando nuestra llegada.

La cota inicia con cierta suavidad. Cabe decir que todo el trazado del puerto presenta un estado del firme magnífico, lo que proporciona una mayor sensación de comodidad. Los dos primeros kilómetros superan el 5% de porcentaje medio, pero las vistas no engañan y el subsiguiente curveo de la carretera sugerirá una dureza que se convertirá en un buen derroche de energía en los siguientes 4.000 metros. En esta zona intermedia del puerto es donde se concentra la mayor complejidad de la ascensión. Con un tercer kilómetro machacante, rondando el 10% de pendiente media y la aparición estelar de los primeros rampones, la cosa se va poniendo divertida. Paulatinamente el porcentaje irá bajando de manera pausada en los siguientes kilómetros (8,5 – 8,2 – 7,6), pero las piernas irán acusando el esfuerzo y prácticamente en cada kilómetro encontraremos tramos superando las dos cifras, hasta tocar incluso el 14%.

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Uno de los curveos duros

Una de las últimas veces que ascendimos, en ese tramo durísimo antes de llegar al cruce para acceder a la ermita, algunos cachondos (con algo de mala idea) habían escrito para su amigo que se casaba algo así como que estaba a tiempo de dar marcha atrás. Lo mismo debió pensar más de uno de entre los que en aquella época pasaron por allí con la intención de coronar el puerto. Aun así, es cierto que, tras superar dicho cruce, el porcentaje irá suavizando ligeramente para encontrar incluso un kilómetro con un descansillo en el que lanzarse para toparse con los metros finales, una auténtica pared para hacer a plato grande, dándolo todo y retorciéndose como una lombriz en tierra mojada con un regalo final al 11% que nos ofrece esta cota, terapia ciclista sin igual.

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Afrontando la parte final

En líneas generales, el Remedio presenta un trazado bien cuidado, con buenos paisajes de sierra mediterránea y curveos propios de los grandes puertos que dan brillo a este deporte. Prescrito el Remedio, sólo queda probarlo y comprobar su efectividad ante este ‘mal del ciclista’. Recuerden, no está de venta en farmacias. Para encontrarlo hay que dejarse caer por Chelva (Valencia) y buscar la CV-346.

 

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