El Portillo de la Sía. La entrada al paraíso cántabro

Hace ya algunos meses os trajimos en nuestra web un puerto durísimo, exigente y que en las próximas ediciones de la Vuelta ciclista a España probablemente pueda albergar un final de etapa como el Picón Blanco, en el límite entre la provincia de Burgos y la comunidad de Cantabria. En nuestro post señalábamos aquella zona, con epicentro en la localidad burgalesa de Espinosa de los Monteros, como un auténtico paraíso ciclista en el que disfrutar con ascensiones que nada tienen que envidiar a las presentes en regiones alpinas o pirenaicas. Hoy nos ocupamos de uno de esos puertos que, desde las inmediaciones de Espinosa de los Monteros, dan acceso a tierras cántabras: el Portillo de la Sía, una de las entradas al paraíso cántabro.

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Fuente: altimetrias.net

La idea del paraíso, el bíblico jardín del Edén, se materializa en bellos y armoniosos colores, grandes valles de caudalosos ríos, frondosos bosques llenos de alegres animalillos que sin miedo se acercan a esos Adán y Eva que habitaron tan bello lugar antes de su mortal pecado. Así se imagina el paraíso un piadoso, un hombre de Iglesia, pero, ¿y un ciclista? ¿Cómo lo hace? Supongo que con preciosos puertos de pulido asfalto, ascendiendo y descendiendo por verdes laderas en las que disfrutar de imponentes paisajes que le hagan sentirse en perfecta armonía con la naturaleza. Y en la Sía el aventurero ciclista encontrará la entrada del paraíso cántabro, la puerta a las montañas eternas.

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Inicio de la vertiente burgalesa

Desde Espinosa de los Monteros, se tomará la BU-570 y poco después de cruzar la población de Bárcenas, se tomará a derechas el desvío de la BU-570 hacia el Portillo de la Sía. A siniestra dejaremos otras dos preciosas ascensiones: Lunada y Estacas de Trueba. Por la cara burgalesa, la sur, el gracioso portillo presenta una longitud de 7,2 kilómetros al 6%. En esta vertiente la ascensión es algo más cerrada, discurre entre pequeñas granjas y tinadas que adornan el paisaje hasta llegar a los últimos kilómetros, algo más despejados. La subida presenta un porcentaje bastante regular, excepto en el kilómetro 3 donde encontramos unos 1000 algo más suaves. A partir de ahí el porcentaje se irá estableciendo en torno al 6,5% aunque se deberán superar rampas de hasta el 11% y unos exigentes metros finales, acompañados de los aerogeneradores que, como gigantes quijotescos, animan las pedaladas ciclistas con su característico gemido.

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Panorámica desde lo alto

El paisaje desde lo alto de la Sía es digno de picture of the year del National Geographic. Montañas, prados, casas aisladas en la inmensidad del valle o en las verdes faldas llenas de vida y luz. Una bucólica imagen que acompañara todo el recorrido de la cara norte de este puerto que, si se quiere hacer aun más duro, se puede arrancar desde la localidad cántabra de Arredondo y empalmar el Collado de Asón y la Sía para sumar 20,6 kilómetros al 5,29%, con parada obligatoria para disfrutar de las vistas de la cascada del río Asón. En cualquier caso, el portillo de la Sía, como tal, arrancará en la CA-665 en el cruce con la CA-265. En esta vertiente cántabra, la norte, el recorrido es sencillamente espectacular. Incluso en días de pesada lluvia y frío viento, el sufrimiento merece la pena por tan sólo dejarse absorber por tamaña belleza paisajística.

Sía Cantabria
Fuente: altimetrias.net

La carretera irá serpenteando hacia el cielo y los molinos de viento servirán como punto de referencia en nuestro particular reto ciclista. En total, la ascensión contará con 8,3 kilómetros al 7%. En esta vertiente cántabra la carretera fue recientemente reasfaltada, por lo que la bicicleta desliza sin problemas a pesar de la resistencia al avance que provoca el porcentaje. La característica más destacada de esta ascensión, más allá del deleite provocado por los impresionantes paisajes, es la constancia del desnivel y la preciosa sucesión de curvas-rectas, curvas-rectas que se irá afrontando con el paso de los kilómetros. Eso sí, en los últimos dos kilómetros finales hay que guardar energías si se quiere acelerar. El porcentaje sube y los molinos parece que nunca llegan.

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Primeros compases de la ascensión por la vertiente cántabra

Coronamos, nos abrigamos y decidimos seguir explorando. Por el lado burgalés podremos encontrar todavía la extrema dureza del Picón Blanco u otras puertas al paraíso terrenal cántabro como Lunada o Estacas de Trueba (aunque por esta vertiente sur tenga mucha menos entidad). Por el cántabro, el abanico de posibilidades es verdaderamente espectacular con las vertientes norte de Lunada o Estacas de Trueba, la posibilidad de bajar hasta Arredondo y subir el Collado de Asón, ir al norte hacia Alisas, volverse loco en los Machucos, el Caracol, Braguía… Echándole valor e imaginación se puede configurar una ruta con más de 4.000 metros de desnivel acumulado sin apenas despeinarse. En los próximos meses, de hecho, propondremos algún recorrido, de esos que hacen afición. Hasta entonces seguimos embelesados por la belleza de la Sía y del paraíso cántabro.

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Coronando el puerto

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